El Ministerio de Justicia y la huelga de los LAJ, han puesto de manifiesto que:
- No se reconoce la responsabilidad, profesionalidad y especialización de la totalidad del personal de la Administración de Justicia (cuerpos generales, especiales y médicos forenses) ni las funciones reales que realizan los cuerpos generales.- Se desprecia la implicación, la participación y el papel determinante de la inmensa mayoría del personal de la Administración de Justicia en los nuevos modelos organizativos y tecnológicos.
- La Administración de Justicia se sustenta sobre una mentira; la de una distribución de funciones sobre el papel, que en la práctica se distribuyen, se delegan y realizan por un personal que no cobra por realizarlas.
- El colapso provocado por esta huelga se ha alcanzado con la suspensión de juicios por la ausencia de los LAJ en huelga. Juicios a los que, con anterioridad a la huelga, nunca han asistido.
- El colapso provocado por esta huelga se ha alcanzado por la permisividad del Ministerio ante comportamientos, por parte de muchos LAJ en huelga, cuestionables, prohibiendo trabajar en borrador a las plantillas de cuyos órganos son directores procesales. Trasladadas por los Sindicatos estas incidencias, el Ministerio decidió hacer oídos sordos.
- Es más, El Ministerio se alinea claramente en contra de la ciudadanía y traslada indicaciones para realizar notificaciones de forma escalonada, no de forma masiva, haciendo así, baldíos, el esfuerzo de muchos funcionarios, que desoyeron las instrucciones interesadas de muchos LAJ en huelga.
- Y, sobre todo, esta huelga se ha sustentado en una falacia: Que los LAJ realizan casi 600 funciones que solo ellos dicen realizar. Los demás cuerpos somos “meros escritores”.





