Para CSI·F esta información llega tarde y volvió a exigir la participación de los funcionarios en todas las reformas, pues sin su concurso es imposible conseguir la implicación necesaria para llevarla al éxito.
Se trata de una nueva cultura, cierto; pero también se trata de un nuevo perfil de funcionario (y aquí hablamos del acceso a los cuerpos, de la promoción interna, de la formación inicial y continua) y de una nueva redistribución de funciones dentro de la oficina, que debe ir respaldada con un nuevo sistema de retribuciones para evitar las delegaciones y habilitaciones tan virtuales como ilegales que ya se están produciendo y para que cada uno cobre en la oficina judicial en relación con el trabajo que efectivamente realiza.